Y por fin un producto nacional de calidad.
Inconmensurable Alfredo Landa y una más que aceptable Concha Cuetos
Unos diálogos cargados de añoranza, unos personajes perfectamente dibujados, reales a fuerza de nostalgia y deseos insatisfechos .El presente no es sino el reflejo de un pasado que cobra sentido en la realidad cotidiana de un Madrid imaginado, urbano, cosmopolita y castizo. El tiempo como un bucle desolado mueve los hilos de la tragicomedia.
La vida y tal... o c'est la vie, que dirían los franceses. Y ya son 40 y tantos...
Y por supuesto la excepcional canción de D. Hilario Camacho, que sirve de matriz, cauce y contrapunto a toda la serie. Merece la pena una lectura detenida de su letra y una audición lenta y repetida en la soledad de nuestros pensamientos.
Cabría preguntarse si la canción se hizo para la serie o la serie para la canción.
Tristeza de amor.
Bajo el tejado de cristal
duermen el odio y la pasión
sueños de Gloria y de poder
calman su gris desolación.
Tristeza de amor
un juego cruel
jugando a ganar
has vuelto a perder
Son muchos los que mienten
para resplandecer
pagando por su vida
un interés
Tristeza de amor
un juego cruel
jugando a ganar
has vuelto a perder
Dónde está.
No sé que pasa esta noche
que cierro todos los bares,
el tiempo se ha detenido
y no amanece jamás.
En ella me reflejaba
y su boca, era mi olvido,
me creía el rey del mundo
y un mendigo soy otra vez.
Donde está
esa mágica mirada
dónde está
la blanca seda de su piel
dónde está
la sonrísa ilusionada
¿fué verdad.... o lo soñé?.
Llorando lleno mi copa
saboreando mi amargura.
No he podido retenerla
aunque la hice soñar.
Yo quise atar lo invisible.
El amor no tiene dueño
y se escapa entre tus dedos
si lo quieres controlar.
Dónde está
esa mágica mirada...